Psicología Simple

Sobrecontrol: ¿Cómo soltar el control sin entrar en pánico?

¡SPOILER ALERT! Resulta que no se puede tener todo bajo control para que el mundo siga girando.

Para poder soltar el control, primero es importante saber que significa estar sobrecontroladx. Es como tener una sistema de seguridad hipervigilante que detecta el “peligro”, un mundo donde solo son lunes por la mañana, queremos controlar todo porque el caos nos asusta.  Sin embargo, no todo es negativo en el sobrecontrol existen algunas habilidades positivas que seguramente alguna vez (si te identificas) habrás escuchado que dicen de vos “sos el/la que siempre planifica”; “sos el/la que siempre está en los detalles”; “siempre cumplis con tu palabra”. Entonces… ¿Es malo el sobrecontrol? no, si tus intenciones son meditar en un monasterio budista o construir un cohete. La realidad es que nada es tan bueno, ni nada es tan malo, lo importante es cómo lo aplicas en tu vida cotidiana.

No podemos hablar del sobrecontrol sin mencionar a las conductas prosociales ¿Qué son en criollo? son todas aquellas acciones que hacemos para llevarnos bien con los demás, cooperar, cuidar las normas, ser amables y mantener la paz en nuestra “tribu” (ya sea la familia, el trabajo o el grupo de amigos). A primera vista, son fantásticas. De hecho, las personas con sobrecontrol suelen ser campeonas mundiales en esto: son las que evitan generar conflictos, las que cumplen las reglas sociales al pie de la letra y las que siempre están dispuestas a ayudar. Cuando el sobrecontrol toma el mando, suele manifestarse a través de cuatro hábitos “sospechosos” que actúan en piloto automático:

  1. La trampa de la certeza: Es la firme creencia de que existe una sola forma correcta de hacer las cosas (spoiler: no la hay). Tu cerebro se vuelve alérgico a la incertidumbre y descarta cualquier información nueva que no encaje con tus planes o expectativas.
  2. El radar de errores 24/7: Un perfeccionismo tan rígido que convierte tu mente en una auditoría de afip. Es excelente encontrando lo que falta o lo que salió mal, pero es pésimo para festejar lo que ya está bien.
  3. Poker face nivel profesional: Como el sistema detecta que mostrar vulnerabilidad o enojo es peligroso, aprendes a enmascarar lo que sentis. Por fuera pareces una roca o sonreis por compromiso, mientras por dentro estás más desordenado/a que mi placard.
  4. La isla de la autonomía: Preferis cargar con todo antes que pedir ayuda, bajo la falsa creencia de que mostrarte vulnerable es un signo de debilidad. El resultado es una distancia invisible que aleja a quienes te quieren y probablemente sean importantes para vos.

La tribu: ¿Por qué las personas nos necesitamos? Evolutivamente, los humanos estamos diseñados para conectar. El sobrecontrol nos pone un armadura que nos protege del dolor, pero también nos impide sentirnos partes de la “tribu”. La careta de “todo está bajo control” es funcional para mostrarte que siempre podes con todo, pero los demás posiblemente dejen de acercarse para darte apoyo, es un círculo vicioso de soledad.

Mente flexible: el arte de no romperse

La gran pregunta es: ¿Qué hacemos con todo esto? Si tu cerebro sobrecontrolado ya está armando una planilla de Excel para “corregir” estos cuatro puntos en tiempo récord, respira profundo. El antídoto contra el sobrecontrol no es exigirte ser perfectx en soltar el control, sino entrenar la mente flexible

Para empezar a practicar esta flexibilidad en tu día a día, proba con pequeños experimentos de apertura radical:

Cambia el chip de la certeza: La próxima vez que notes que tu mente grita “¡esto está mal!” o “tiene que ser así”, detenete un segundo y cambialo por una pregunta curiosa: ¿Y si pruebo ver qué pasa si lo hago distinto?

Baja las persianas de la autoexigencia: No necesitas tener la respuesta para todo ni cargar con la mochila entera. Permítete decir un “no sé” o pedir ayuda con confianza; te prometo que el mundo no se va a caer.

El desorden estratégico: Permítete un mínimo margen de caos inofensivo. Deja una taza fuera de lugar o que alguien más elija el plan del fin de semana sin opinar. Observa qué hace tu ansiedad… y nota también que milagrosamente sobrevivis para contarlo.

Recordatorio: Al final del día soltar un poquito la soga no es perder el control, es ganar libertad.

Este articulo fue escrito por Lic. Leila Herrera. Si queres conocer mas sobre ella hace clic en el siguiente enlace

Si te reconociste en varios puntos y querés trabajarlo con acompañamiento, en Psicología Simple tenemos un equipo de psicólogas especializadas para poder acompañarte.

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