En esta oportunidad te vengo a contar sobre las nociones básicas para poder conocer y entender un poco más acerca de la diversidad sexual y de género. Si bien la diversidad existió a lo largo de toda la historia, en estas últimas décadas, gracias a la lucha del colectivo LGBTIQ+, se consiguió una mayor visibilidad tanto social como teórica.
La identidad es aquel conjunto de cualidades que distinguen a las personas. La construcción de la misma se caracteriza por ser un proceso psicológico, social y cultural, que se inicia en la infancia y permanece desarrollándose de manera constante a lo largo de nuestras vidas. Es por esto mismo, que se lo considera un proceso activo.
En Argentina, con el surgimiento de las distintas leyes se ha resaltado la importancia de la construcción de la identidad en cada persona y el respeto que dicho proceso merece. Tal derecho, lo encontramos consagrado en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, en nuestra Constitución Nacional y en la Ley de Identidad de Género. Sin embargo, de la teoría a la práctica aún existe una brecha muy notoria.
Hay una serie de conceptos relevantes para comprender la diversidad sexual. Es importante conocerlos y saber qué quiere decir cada uno de ellos. A continuación les describiré los más centrales:
Sexo biológico: hace referencia a los aspectos físicos mensurables. Por ejemplo: macho, hembra e intersexual (mal llamados “hermafroditas”).
Género: es una construcción social y cultural -muchas veces erróneamente binaria y asociada al sexo biológico- que aprendemos desde que nacemos. Es lo que la sociedad espera de cada persona. Por ejemplo: género femenino y las conductas asociadas a la feminidad, como usar pollera o ser maternal, género masculino y las conductas vinculadas a la masculinidad, como ser fuertes o no llorar, o género no binario y fluctuar entre conductas femeninas y masculinas.
Expresión de género: se refiere a cómo queremos mostrar nuestro género a las personas. Por ejemplo: nuestro nombre, la vestimenta, cómo nos comportamos, etc.
Orientación sexual: es la atracción que sentimos física, sexual y afectiva hacia otras personas. Por ejemplo: heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, pansexual, etc.
Identidad de género: es la manera en que una persona vive su género autopercibido y puede coincidir o no con el sexo biológico con el que fue asignado al nacer. Por ejemplo: cisgénero cuando el sexo biológico coincide con el género autopercibido, o transgénero cuando el género autopercibido no coincide con el sexo biológico asignado al nacer.
Si bien sólo el último concepto contiene la palabra identidad, todos los conceptos mencionados están estrechamente relacionados con lo que es la construcción de la identidad de cada persona.
¿Por qué hablamos de la existencia de una brecha entre la teoría y la práctica?
Porque las personas son constantemente violentadas por vivir su identidad, incluso en aquellos casos que aún la están descubriendo, siendo vulnerados sus derechos por ser quienes son. Este es uno de los motivos de consulta más habituales en la práctica clínica psicoterapéutica.
Los y las consultantes buscan en un espacio terapéutico aquello que no pueden encontrar en la calle y en sus hogares: una aceptación incondicional del “ser quien soy”. Y a partir de esa aceptación, podemos trabajar el sentirnos cómodos y cómodas con esa búsqueda de la identidad, para poder expresarla sin miedos ni prejuicios.
Por otro lado, otro eje central en la psicoterapia es la realización de espacios de orientación a padres y madres durante el acompañamiento del proceso de construcción de la identidad de sus hijos e hijas; para que puedan comprender cómo son y de dónde vienen aquellas creencias heteronormativas que esperan para sus hijos/as.
Para comprender en profundidad este último punto, recomiendo visualizar la película “Red” de Pixar y la película argentina “Yo nena, yo princesa” basada en hechos reales.
Por último, es relevante mencionar que, a causa de la patologización que han sufrido durante muchos años todas aquellas personas pertenecientes al colectivo LGBTIQ+ en el campo de la salud mental, muchas veces tienen temor a consultar en un espacio psicoterapéutico.
Para finalizar, es importante entender que, más allá de los conceptos y de las teorías, hay tantas sexualidades y diversidades como personas en el mundo. La clave para todo este proceso, es aceptar y aprender a no juzgar nuestras propias identidades y las de los demás.